Posiciones anatómicas en veterinaria para diagnóstico y cirugía segura: Posicionadores veterinarios profesionales

En la práctica clínica en animales, es esencial conocer las posiciones anatómicas en veterinaria, el correcto manejo del paciente es tan determinante como el equipamiento diagnóstico o quirúrgico utilizado. Las posiciones anatómicas en veterinaria permiten obtener imágenes radiológicas fiables y facilitar el acceso al campo quirúrgico, influyendo de forma directa en la seguridad del animal, la calidad del diagnóstico y la eficiencia del trabajo clínico.

Una colocación inadecuada puede alterar la interpretación de una prueba, obligar a repetir exploraciones o incrementar los riesgos durante una intervención. Por este motivo, el posicionamiento anatómico no debe considerarse un paso secundario, sino una parte esencial del procedimiento clínico, especialmente cuando se apoya en posicionadores veterinarios profesionales que garantizan estabilidad, precisión y control.

A lo largo de este artículo analizaremos la importancia del posicionamiento anatómico en veterinaria, su aplicación en posiciones radiológicas veterinarias y en el entorno quirúrgico, los errores más frecuentes que pueden comprometer los resultados clínicos y cómo la elección de posicionadores adecuados contribuye a mejorar la precisión diagnóstica, la seguridad del equipo veterinario y el bienestar del paciente.

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La importancia de las posiciones anatómicas en veterinaria

Las posiciones anatómicas en veterinaria hacen referencia a la colocación controlada y específica del animal con los posicionadores veterinarios para facilitar la exploración clínica, la obtención de imágenes diagnósticas fiables y la correcta realización de procedimientos quirúrgicos. Un posicionamiento adecuado permite trabajar con precisión, minimizar errores y garantizar la seguridad durante el manejo del paciente.

Cuando la posición anatómica no es correcta, pueden aparecer diversas complicaciones clínicas, entre ellas:

  • Distorsión o superposición de estructuras anatómicas.
  • Obtención de imágenes radiológicas no diagnósticas.
  • Repetición innecesaria de pruebas y aumento del tiempo clínico.
  • Mayor manipulación del paciente, con el consiguiente estrés.
  • Incremento del riesgo para el personal veterinario.
  • Variabilidad en la interpretación diagnóstica entre profesionales, dificultando la comparación de estudios y el seguimiento clínico.

Por el contrario, una correcta posición anatómica mejora la calidad del diagnóstico, optimiza los tiempos de trabajo y contribuye de forma directa al bienestar del animal durante todo el procedimiento clínico.

Posiciones radiológicas en veterinaria: precisión diagnóstica

Las posiciones radiológicas veterinaria son uno de los ejemplos más claros de la relevancia del posicionamiento. En radiología, pequeñas variaciones en la postura del paciente pueden alterar significativamente la interpretación de la imagen.

Entre las posiciones más habituales se encuentran:

  • Decúbito lateral derecho e izquierdo.
  • Decúbito dorsal.
  • Decúbito esternal.
  • Proyecciones ventrodorsales y dorsoventrales.
  • Proyecciones cráneo-caudales y caudo-craneales.
  • Proyecciones oblicuas según la región anatómica estudiada.
  • Otras proyecciones específicas según la región anatómica estudiada.

Mantener estas posiciones de forma estable durante la exposición radiográfica es fundamental para evitar movimientos, superposiciones o imágenes no reproducibles. Un posicionamiento preciso permite obtener estudios fiables desde la primera toma y reduce la necesidad de repetir exploraciones.

Además, un posicionamiento radiológico correcto contribuye a:

  • Estandarizar los estudios radiográficos, facilitando la comparación de imágenes en controles evolutivos.
  • Reducir la exposición a radiación, al minimizar repeticiones innecesarias.
  • Mejorar la comunicación clínica, al ofrecer imágenes más claras y consistentes para su interpretación por distintos profesionales.
  • Aumentar la precisión diagnóstica, al minimizar artefactos y distorsiones anatómicas.
  • Optimizar los tiempos de trabajo en radiología, reduciendo repeticiones y retrabajos.

El reto del posicionamiento en cirugía veterinaria: la importancia del uso de los posicionadores veterinarios

En el entorno quirúrgico veterinario, el posicionamiento del animal es un factor crítico tanto para garantizar un acceso adecuado al campo operatorio como para mantener la seguridad anestésica durante toda la intervención. Una postura incorrecta puede dificultar el trabajo quirúrgico, comprometer la estabilidad del paciente y aumentar el riesgo de complicaciones intra y postoperatorias.

El uso de un posicionador de cirugía veterinaria adecuado permite mantener la postura correcta durante procedimientos prolongados, evitando desplazamientos involuntarios y reduciendo la aparición de puntos de presión. De este modo, se mejora el control del procedimiento y se favorece una intervención más segura y eficiente.

Un posicionador quirúrgico veterinario contribuye de forma directa a:

  • Mantener una posición estable y constante durante toda la intervención.
  • Facilitar la visibilidad y el acceso preciso al campo quirúrgico.
  • Mejorar la ergonomía y el confort del equipo veterinario.
  • Minimizar complicaciones postoperatorias derivadas de posturas inadecuadas.
  • Reducir el riesgo de lesiones por presión, neuropatías o compromisos circulatorios en cirugías prolongadas.
  • Favorecer una monitorización anestésica más estable al mantener una alineación corporal adecuada.

Posicionadores veterinarios: una herramienta clínica esencial para posiciones anatomicas en veterinaria​

Los posicionadores veterinarios se han convertido en un recurso imprescindible en clínicas y hospitales veterinarios actuales. Lejos de actuar como simples soportes, los sistemas de posicionamiento modernos están diseñados para adaptarse con precisión a la anatomía del animal y responder a las exigencias específicas de cada procedimiento diagnóstico o quirúrgico.

Entre los principales beneficios del uso de posicionadores veterinarios destacan:

  • Adaptación anatómica precisa, que permite mantener la postura correcta sin generar tensiones innecesarias.
  • Distribución homogénea del apoyo corporal, reduciendo puntos de presión y favoreciendo el bienestar del paciente durante procedimientos prolongados.
  • Estabilidad constante durante procedimientos radiológicos y quirúrgicos, incluso en exploraciones prolongadas.
  • Reducción de la manipulación manual del paciente, disminuyendo el estrés y el riesgo de movimientos involuntarios.
  • Mayor reproducibilidad de las pruebas diagnósticas, facilitando el seguimiento clínico y la comparación de estudios.
  • Facilitar la estandarización de protocolos clínicos, mejorando la consistencia entre distintos operadores y turnos.

Mejora de la seguridad del personal veterinario, al reducir la necesidad de sujeción manual durante procedimientos sensibles.

Gracias a estas ventajas, los posicionadores veterinarios permiten estandarizar protocolos clínicos, optimizar los flujos de trabajo y aumentar el nivel de seguridad y control, tanto para el paciente como para el equipo veterinario.

Posicionamiento radiográfico veterinaria con sistemas de vacío

El posicionamiento radiográfico veterinaria exige una inmovilización precisa y constante del paciente para garantizar la calidad diagnóstica de las imágenes obtenidas. Los sistemas de posicionamiento por vacío permiten adaptar el soporte a la anatomía del animal y fijar esa forma mediante la extracción de aire, creando una base estable que mantiene la postura deseada durante toda la exposición radiográfica.

Los posicionadores veterinarios, junto al uso de sistemas de vacío, son una solución especialmente útil en los siguientes casos:

  • Estudios radiológicos complejos que requieren una alineación exacta.
  • Animales con movilidad reducida, dolor o comportamiento nervioso.
  • Procedimientos que exigen una alta repetibilidad para el seguimiento clínico.
  • Reducción de repeticiones innecesarias y, por tanto, de la exposición a radiación.
  • Control de rotaciones y asimetrías, especialmente en estudios torácicos, abdominales y ortopédicos.
  • Optimización del tiempo de exposición y del flujo de trabajo en el área de diagnóstico por imagen.

Además, el uso de sistemas de vacío disminuye de forma significativa la necesidad de sujeción manual del paciente, lo que incrementa la seguridad del personal veterinario y contribuye a un entorno de trabajo más controlado y eficiente durante la toma de imágenes.

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Posicionador veterinario VacuComfort Mat con bomba

El VacuComfort Mat con bomba es un posicionador veterinario diseñado para garantizar un posicionamiento anatómico estable, preciso y confortable del paciente durante procedimientos clínicos que requieren inmovilización controlada. Su sistema de vacío permite adaptar el soporte a la morfología del animal y mantener la postura seleccionada de forma constante durante toda la intervención.

Principales características y ventajas clínicas

  • Sistema de vacío que permite moldear el posicionador alrededor del cuerpo del animal y fijar la posición deseada.
  • Alta capacidad de adaptación anatómica, adecuada para pacientes de distintos tamaños y conformaciones.
  • Estabilidad mantenida durante todo el procedimiento, incluso en exploraciones o intervenciones prolongadas.
  • Reducción de movimientos involuntarios, mejorando la precisión diagnóstica y quirúrgica.
  • Menor necesidad de manipulación manual del paciente, aumentando la seguridad del equipo veterinario.
  • Distribución uniforme del apoyo, que incrementa el confort del animal y reduce puntos de presión.

Aplicación en la práctica veterinaria

  • Diagnóstico por imagen, donde la reproducibilidad y la alineación anatómica son críticas.
  • Procedimientos clínicos o quirúrgicos de larga duración.
  • Situaciones en las que se busca minimizar la repetición de pruebas y optimizar los tiempos de trabajo.
  • Integración en protocolos clínicos que requieren posicionamiento estandarizado y reproducible.

En conjunto, el VacuComfort Mat con bomba se presenta como una solución avanzada de posicionamiento veterinario, orientada a mejorar la precisión clínica, la seguridad del procedimiento y el bienestar del paciente, integrándose de forma natural en los protocolos de trabajo de clínicas y hospitales veterinarios.

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Integración del posicionamiento en los protocolos clínicos: posiciones anatomicas en veterinaria​

Cada vez más centros veterinarios incorporan el uso de posicionadores dentro de sus protocolos clínicos habituales, entendiendo el posicionamiento anatómico como una parte estructural del procedimiento y no como una acción improvisada. Esta integración permite trabajar de forma más sistemática, segura y eficiente en el día a día de la clínica.

La incorporación del posicionamiento anatómico en los protocolos clínicos contribuye a:

  • Mejorar la calidad diagnóstica y la fiabilidad de las pruebas realizadas.
  • Reducir los tiempos de exploración y optimizar los flujos de trabajo.
  • Aumentar la seguridad tanto del animal como del profesional veterinario.
  • Homogeneizar los procedimientos entre distintos operadores y turnos.
  • Facilitar la formación y adaptación de nuevos profesionales, al contar con protocolos claros y reproducibles.

De este modo, el posicionamiento anatómico deja de ser una tarea dependiente de la experiencia individual para convertirse en un proceso controlado, estandarizado y fácilmente reproducible dentro de la práctica clínica veterinaria.

Errores frecuentes en el posicionamiento anatómico en veterinaria

A pesar de su relevancia clínica, el posicionamiento anatómico sigue siendo una de las principales fuentes de error en la práctica veterinaria diaria. En muchos casos, estos fallos no se deben a la falta de conocimientos técnicos, sino a la ausencia de sistemas adecuados o de protocolos claros que garanticen una colocación correcta y reproducible del paciente.

Entre los errores más habituales en el posicionamiento anatómico en veterinaria se encuentran:

  • Posiciones inestables que obligan a repetir radiografías o exploraciones.
  • Rotaciones leves o asimetrías que alteran la correcta interpretación anatómica.
  • Excesiva sujeción manual del paciente, con aumento del estrés y del riesgo para el personal.
  • Falta de soportes adecuados que permitan mantener la postura durante todo el procedimiento.
  • Inconsistencia en el posicionamiento entre diferentes operadores, dificultando la comparación de estudios y el seguimiento clínico.

Estos errores no solo afectan a la calidad diagnóstica, sino que incrementan el estrés del animal, prolongan los tiempos de exploración y aumentan la carga de trabajo del equipo veterinario. Por este motivo, el posicionamiento anatómico debe dejar de abordarse como una tarea improvisada para convertirse en un proceso controlado, estandarizado y reproducible dentro de la clínica.

Cómo elegir un posicionador veterinario según el procedimiento: posiciones anatomicas en veterinaria​

No todos los procedimientos clínicos requieren el mismo tipo de soporte. La elección de un posicionador veterinario debe basarse en las características concretas de la prueba o intervención, así como en las necesidades del paciente y del equipo veterinario. Una selección adecuada permite trabajar con mayor precisión, seguridad y eficiencia.

A la hora de elegir un posicionador veterinario, conviene tener en cuenta los siguientes factores:

  • Si se trata de un procedimiento radiológico simple o de un estudio diagnóstico complejo.
  • La duración de la prueba o de la intervención quirúrgica.
  • La necesidad de mantener una posición exacta y estable durante periodos prolongados.
  • Tener en cuenta el tamaño, peso y anatomía del animal.
  • La seguridad del personal durante el procedimiento, especialmente en radiología.
  • La posibilidad de reproducir la misma posición en exploraciones posteriores, clave para el seguimiento clínico y la comparación de resultados.

En estudios radiológicos avanzados y cirugías prolongadas, los sistemas que permiten una adaptación anatómica precisa y una fijación estable ofrecen claras ventajas frente a soluciones improvisadas, contribuyendo a una práctica clínica más controlada y profesional.

Precisión clínica y bienestar animal: Compromiso de Medical Express Veterinaria

Las posiciones anatómicas en veterinaria constituyen un pilar esencial de la práctica clínica moderna. Su correcta aplicación permite mejorar la calidad diagnóstica, optimizar los procedimientos quirúrgicos y reforzar la seguridad tanto del paciente como del profesional veterinario, contribuyendo a una atención más precisa y controlada.

La incorporación de posicionadores veterinarios adecuados, especialmente en entornos de radiología y cirugía, facilita un trabajo clínico más eficiente, reduce la probabilidad de errores y eleva los estándares de calidad asistencial. Apostar por soluciones de posicionamiento eficaces es apostar por una medicina veterinaria más segura, más eficiente y claramente orientada al bienestar animal.

Si deseas ampliar información sobre soluciones de posicionamiento veterinario o recibir asesoramiento especializado para tu clínica u hospital, puedes contactar con el equipo de Medical Express Veterinaria, donde te ayudaremos a identificar la opción más adecuada según tus necesidades clínicas y operativas.

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Preguntas frecuentes sobre posiciones anatómicas en veterinaria

Antes de aplicar correctamente las posiciones anatómicas en veterinaria, es habitual que surjan dudas sobre su terminología, su relación con la radiología y la cirugía, y el papel que desempeñan los posicionadores veterinarios en la práctica clínica diaria. En esta sección resolvemos las preguntas más frecuentes sobre posiciones radiológicas en veterinaria, lenguaje anatómico y posicionamiento quirúrgico, ayudándote a comprender por qué una correcta colocación del paciente es clave para mejorar la precisión diagnóstica, la seguridad del procedimiento y el bienestar animal.

  • ¿Por qué es importante utilizar una terminología anatómica precisa en veterinaria?

    Los planes anatómicos son referencias teóricas que dividen el cuerpo del animal en distintas secciones para facilitar el estudio de su estructura y orientar correctamente el posicionamiento clínico. Estos planos permiten establecer una base común para describir la localización de órganos, lesiones o alteraciones, independientemente del tamaño o la especie del paciente.

    En radiología veterinaria, trabajar con planes anatómicos bien definidos resulta esencial para alinear al paciente de forma correcta y obtener imágenes coherentes y comparables. Un posicionamiento basado en estos planos ayuda a mantener una posición anatómica constante entre exploraciones, lo que mejora la reproducibilidad de los estudios y facilita el seguimiento evolutivo del paciente. Además, una correcta referencia a los planos anatómicos reduce errores de proyección, minimiza repeticiones innecesarias y contribuye a una interpretación diagnóstica más precisa, especialmente en estudios complejos o seriados.

  • ¿Qué diferencia existe entre términos anatómicos y lenguaje anatómico?

    Los términos anatómicos se refieren a los nombres específicos que identifican estructuras, regiones y elementos del cuerpo, como músculos, huesos, órganos o zonas corporales concretas. Su función principal es nombrar con exactitud cada parte de la anatomía para evitar ambigüedades en la práctica clínica.

    Por su parte, el lenguaje anatómico es el sistema que permite describir cómo se relacionan esas estructuras entre sí, utilizando referencias espaciales, direccionales y de orientación. Incluye conceptos como proximal, distal, dorsal, ventral, medial o lateral, y resulta esencial para explicar localizaciones, trayectorias, abordajes quirúrgicos y hallazgos diagnósticos de forma comprensible y reproducible.

    Dominar ambos aspectos es clave para definir correctamente una posición anatómica, interpretar estudios de imagen con precisión y aplicar criterios homogéneos tanto en diagnóstico como en cirugía. Mientras los términos anatómicos identifican “qué” estructura se está evaluando, el lenguaje anatómico explica “dónde” se encuentra y “cómo” se relaciona con el resto del cuerpo, lo que resulta especialmente relevante en entornos clínicos con trabajo en equipo y seguimiento evolutivo del paciente.

  • ¿Qué son los planes anatómicos y por qué son relevantes en radiología veterinaria?

    Los planes anatómicos son referencias conceptuales que dividen el cuerpo del animal en secciones para facilitar el estudio de su organización interna y orientar correctamente el posicionamiento durante las exploraciones clínicas. Estos planos permiten establecer un marco común para describir la localización de órganos, lesiones o alteraciones, independientemente de la especie o el tamaño del paciente.

    En radiología veterinaria, trabajar con planes anatómicos bien definidos es esencial para alinear al animal de forma correcta y obtener proyecciones consistentes y comparables. Un posicionamiento basado en estos planos ayuda a mantener una posición anatómica reproducible entre distintas exploraciones, lo que mejora la fiabilidad diagnóstica y el seguimiento evolutivo del paciente. Además, el uso sistemático de los planes anatómicos reduce errores de proyección, evita superposiciones innecesarias y disminuye la necesidad de repetir pruebas, contribuyendo a una interpretación más precisa y a una menor exposición a radiación tanto para el animal como para el equipo veterinario.

  • ¿Qué referencias anatómicas se utilizan para orientar la cabeza y el tronco?

    Para orientar correctamente la cabeza y el tronco del paciente en estudios clínicos y de imagen se emplean referencias anatómicas estandarizadas que permiten asegurar una alineación precisa y reproducible. Entre las más utilizadas se encuentran el plano de Fráncfort, empleado como referencia para la correcta orientación craneal, y la línea mediana anterior, fundamental para comprobar la simetría corporal y evitar rotaciones indeseadas.

    Estas referencias resultan especialmente útiles al evaluar estructuras relacionadas con la región dorsal y la región vertebral, ya que permiten mantener el eje corporal alineado y minimizar errores de proyección. Una correcta orientación basada en estos puntos anatómicos facilita la obtención de imágenes comparables entre exploraciones, mejora la interpretación diagnóstica y reduce la necesidad de repetir pruebas.

    Además, el uso sistemático de referencias anatómicas claras contribuye a estandarizar los protocolos de posicionamiento entre distintos profesionales, lo que resulta clave en clínicas con varios operadores y en estudios de seguimiento donde la consistencia del posicionamiento es determinante para valorar la evolución clínica del paciente.

  • ¿Cómo se describen las regiones anatómicas en el tronco y las extremidades?

    La descripción precisa de las regiones anatómicas en el tronco y las extremidades se basa en el uso de términos anatómicos estandarizados que permiten localizar con exactitud estructuras, lesiones y puntos de referencia clínicos. Entre estas regiones se incluyen, entre otras, la región supraescapular, la región escapular, la región interescapular, la región pectoral lateral, la región preesternal, la fosa infraclavicular, el triángulo clavipectoral, la región deltoidea, la región axilar, la región inframamaria y la región dorsal.

    El uso sistemático de estos términos anatómicos facilita una comunicación clínica clara y evita ambigüedades al describir hallazgos en la exploración física, planificar abordajes quirúrgicos o documentar procedimientos diagnósticos. Además, permite relacionar correctamente cada región con estructuras profundas como músculos, vasos o articulaciones, lo que resulta esencial para intervenciones seguras y bien orientadas.

    Desde el punto de vista del posicionamiento clínico y radiológico, identificar con precisión estas regiones ayuda a colocar al paciente de forma correcta, mantener una posición anatómica coherente y reproducible, y mejorar la calidad de las imágenes diagnósticas. Esta precisión regional también es clave en el seguimiento evolutivo del paciente, ya que permite comparar estudios y valoraciones realizadas en distintos momentos o por diferentes profesionales con un criterio homogéneo.

  • ¿Qué papel juegan los ejes y movimientos corporales en la exploración clínica?

    El análisis de los ejes corporales es fundamental para interpretar correctamente la biomecánica del animal durante la exploración clínica. En este contexto, el eje proximodistal resulta especialmente relevante para evaluar extremidades, ya que permite analizar la relación entre los segmentos más cercanos y más distales al tronco, facilitando la detección de alteraciones funcionales o estructurales.

    Este análisis es clave en la valoración de las articulaciones sinoviales, que participan activamente en la mayoría de los movimientos corporales y son especialmente susceptibles a lesiones, inestabilidad o procesos degenerativos. Una exploración correcta de estas articulaciones requiere que el paciente se encuentre en una posición anatómica adecuada, que permita observar rangos de movilidad reales y comparar ambos lados del cuerpo de forma objetiva.

    Además, una correcta posición anatómica durante la exploración ortopédica ayuda a identificar limitaciones de movimiento, compensaciones posturales y signos de dolor que podrían pasar desapercibidos en posiciones inestables o forzadas. Mantener una posición anatómica controlada mejora la fiabilidad de la evaluación clínica y contribuye a una toma de decisiones más precisa en el diagnóstico y el plan terapéutico, especialmente en patologías musculoesqueléticas que afectan a las articulaciones sinoviales.

  • ¿Por qué es relevante la anatomía neurológica en el posicionamiento?

    En la evaluación neurológica veterinaria, el posicionamiento del paciente adquiere una importancia crítica, ya que muchas estructuras del sistema nervioso central son altamente sensibles a variaciones posturales. Conocer la anatomía del sistema ventricular, así como el recorrido y la dinámica del líquido cefalorraquídeo, es fundamental para interpretar correctamente estudios neurológicos y de diagnóstico por imagen.

    El líquido cefalorraquídeo circula a través de cavidades y espacios estrechamente relacionados con los pliegues cerebrales, los surcos cerebrales y las fisuras cerebrales, cuya visualización puede verse alterada por una colocación incorrecta del paciente. Un posicionamiento inadecuado puede generar asimetrías aparentes, superposiciones o cambios en la distribución del líquido que dificulten la interpretación diagnóstica.

    Además, una correcta posición anatómica permite evaluar de forma más precisa la relación entre las estructuras neurológicas y las cavidades craneales, mejorar la reproducibilidad de los estudios y reducir la necesidad de repetir pruebas. En este contexto, el posicionamiento no solo influye en la calidad de la imagen, sino también en la fiabilidad clínica de la valoración neurológica, especialmente en patologías donde pequeños cambios estructurales pueden tener un impacto diagnóstico relevante.

  • ¿Cómo se relaciona el posicionamiento con las cavidades corporales?

    El posicionamiento correcto del paciente es un factor determinante para el estudio adecuado de las cavidades corporales, ya que influye directamente en la disposición y visualización de los órganos internos. Una orientación precisa del animal permite evitar superposiciones anatómicas, mejorar la delimitación de estructuras y obtener imágenes más claras y representativas de cada cavidad.

    En exploraciones diagnósticas, una mala colocación puede provocar desplazamientos aparentes de órganos, cambios en la distribución de contenidos o interpretaciones erróneas, especialmente en cavidades donde el espacio es limitado. Por ello, mantener una posición anatómica estable facilita una evaluación más fiable y comparable entre distintos estudios o momentos clínicos.

    Además, la correcta alineación de la espina dorsal y de las articulaciones sinoviales contribuye a mantener la simetría corporal y a reducir tensiones que puedan alterar la postura durante la exploración. Esta alineación es clave no solo para la calidad de la imagen diagnóstica, sino también para garantizar el confort del paciente y la reproducibilidad de las pruebas, especialmente en seguimientos clínicos o estudios seriados.

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